El estratega demócrata James Carville atacó al líder de la minoría en la Cámara, Hakeem Jeffries. El motivo fue una reunión de Jeffries con Jared Kushner. Kushner es yerno y asesor cercano del presidente Donald Trump. El encuentro buscaba explorar puntos en común entre ambos bandos.
Carville lo calificó de traición. Lo dijo en su podcast «Politics War Room». Sus palabras fueron directas: «Estas personas son una manada de delincuentes y traidores, y no te reúnes con ellos». Y añadió: «Solo hay una cosa que puedes hacer con gente que crees, en cada fibra de tu cuerpo, que es una manada de ladrones y traidores».
No es la primera vez que Carville habla así. Según el columnista Jonathan Turley, el estratega ya había amenazado antes. Dijo que, cuando los demócratas recuperen el poder, deberían tratar a los aliados de Trump como se trató a los colaboracionistas nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
Turley bautizó el fenómeno como «política de la ira». Comparó el arrebato de Carville con un diálogo de «Breaking Bad». Walter White despreciaba la metanfetamina barata frente a su fórmula original. Para Turley, Carville ofrece algo parecido. Ofrece rabia pura, sin diluir, a una base adicta a la indignación.
El respaldo a Carville llegó rápido en BlueSky. Esa red se presentó como el refugio progresista lejos de X. Muchos predijeron la muerte acelerada de X. No ocurrió así. Varios influencers que juraron abandonar X nunca se fueron. Otros regresaron. BlueSky, según Turley, quedó reducida a una boutique progresista.
Que un dirigente demócrata central sea tratado como traidor por dialogar resume el estado del partido. No hablamos de un militante marginal. Hablamos de Carville, una de las voces más influyentes de la estrategia demócrata durante décadas.
El mensaje es claro. La moderación se castiga. La pureza ideológica se premia. Mientras el partido debate expulsar a quien tiende puentes, la Casa Blanca sigue construyendo su agenda. La doble vara progresista queda otra vez expuesta: exigen diálogo cuando gobierna la derecha, pero lo prohíben cuando gobiernan ellos.


